10 placeres del verano

La época de estival nos trae placeres que no podemos disfrutar durante el resto del año. A continuación, os dejamos un recopilatorio de 10 placeres de verano:

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1.

No hacer nada y desconectar

Echar el freno y parar el ritmo frenético que normalmente llevamos es muy necesario. Dedicar el tiempo a aquello que te apetece y no a aquello que debes hacer. Una sensación relajante, ¿verdad?  Y es que numerosos estudios corroboran que “no hacer nada” ayuda a nuestra salud mental, física y emocional.  Y aunque creamos que no somos productivos, el relax hace que luego lo seamos más.

2.

Leer un buen libro

Otro placer del verano es tener el tiempo suficiente para leer. Adentrarse en la lectura de un buen libro y por fin, tachar algún título de la lista de pendientes. Las vacaciones de verano son un excelente momento para aprovechar y leer tranquilamente y sin prisas en la playa, en la piscina, a la sombra de un árbol, en la terraza, en la orilla del mar, etc.

3.

Cocinar y comer a las tantas

Aunque el calor nos haga (a priori) alejarnos de la cocina, el verano también es un momento para hacer aquello que más nos gusta: disfrutar de la cocina y demostrar tus hartes culinarias (barbacoa, paella, etc) ante amigos y familiares. La mesa es un escenario perfecto para disfrutar momentos únicos. Cocinar algo rico es la excusa para reunir con quien quieres pasar largas horas de sobremesa sin saber a qué hora estáis comiendo o cenando. Por el verano, también es para eso.

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4.

El gazpacho

Una de las protagonistas del verano en España es esa sopa fría con hortalizas que se toma como entrante, primer plato o, por qué no, como bebida refrescante. Sí, hablamos del archiconocido gazpacho. Recetas hay muchas -según la comunidad autónoma donde nos encontremos- pero la mayoría tienen como base tomate, pimiento, pepino, ajo, aceite y pan (de Tritordeum, claro). La mejor manera de tomarlo es en un cuenco de barro, que conserva mejor el frescor.

5.

El helado

Aunque es verdad que podemos disfrutarlo todo el año, es ahora cuando más apetece. El helado es, sin duda, otro de los protagonistas del verano y el que los consumidores más asocian a la generación de placer o bienestar. Y no es arbitrario. Los helados funcionan como generadores de bienestar, reducen el estrés y ayudan a modular la ansiedad. Expertos del Instituto de Psiquiatría de Londres comprobaron, con resonancias magnéticas, que al comer helado se activan las mismas zonas del cerebro asociadas al placer que cuando escuchamos una canción que nos gusta.

6.

Echarse la siesta

A pesar de que la siesta es algo muy relacionado con España, el 60% de los españoles no puede practicarla. El verano, sin embargo, es un momento excelente para hacerlo. Además, se ha demostrado científicamente que echarse una siesta diaria de 20-30 minutos comporta numerosos beneficios como la prevención de cardiopatías, reducción de la tensión arterial, mejora la concentración y la creatividad, entre otras ventajas.

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7.

Terrazas de verano

Cuando el mercurio sube, nada nos gusta más que disfrutar de las terrazas de verano al aire libre. Y los hosteleros de nuestro país han tomado nota y cada vez hay más terrazas habilitadas para tomar algo en todo tipo de espacios (museos, hoteles, parques, etc). Con la llegada del buen tiempo, las calles, plazuelas y azoteas de todo el país se llenan de mesas y sillas para uno de los mejores placeres estivales de la ciudad: el arte del terraceo

8.

Paseos nocturnos al fresco

Y cuando ya cae el sol, la gente se echa a la calle. Pues es cuando el sol da tregua y apetece estar en la calle. El típico paseo de antes o después de cenar se convierte en un ritual para muchos y, todo sea dicho, es un hábito muy saludable. Un estudio de la universidad de Illinois confirma que un paseo de 20 minutos favorece nuestra salud cardiovascular y mejora funciones tan básicas como la atención, la memoria y el procesamiento de la información.

9.

El cine de verano

El cine al aire libre es para algunos un recuerdo remoto de su infancia pero es una actividad que se sigue viendo por todo tipo de ciudades y municipios. Proyectar películas bajo la luz de la luna y con la brisa nocturna puede ser un plan estupendo para las noches de verano. Probablemente la calidad de la película no tan buena como en una sala de cine pero vivir la experiencia y disfrutar del ambiente suele merecer la pena.

10.

Las miles de verbenas populares

Pero si de algo se caracteriza el verano es por las numerosas verbenas, fiestas y celebraciones populares que se celebran a lo largo y ancho del territorio. Podemos decir que verano (concretamente agosto) es la época de las verbenas por antonomasia. Cada municipio cuenta con la suya propia (con sus tradiciones y rituales propios) y aunque presente similitudes con otros, sus habitantes defenderán que las mejores son las de su ciudad, municipio o pueblo.

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